Las 8 frases más trilladas del “candidato ideal”

Las 8 frases más trilladas del “candidato ideal”

Como reclutadores, tenemos acceso a gran cantidad de información sobre los postulantes,
recopilada durante un proceso con miras en encontrar a los candidatos ideales para cada posición.
Esto implica que tenemos que analizar dichos datos para perfilar de manera muy precisa y poder
definir si cubren o no con los requerimientos solicitados por nuestros clientes. El éxito de nuestro
trabajo (y lo complejo a la vez) depende de varios factores, uno de estos es la información
recopilada durante las entrevistas.
Las entrevistas se vuelven entonces, algo así como un espectáculo donde el candidato entra a
escena con un disfraz que me gusta llamar “el disfraz del candidato perfecto”.
Honestamente, no creo que todos se “disfracen” con premeditación, tampoco puedo asegurar el
dolo al decir algunas “mentirillas blancas”. Pienso que estas exageraciones de habilidades/virtudes
u omisiones de fallas/defectos tienen que ver con la presión intrínseca del escenario; el candidato
busca un empleo y el reclutador es a la primera persona que debe impresionar.
Así, comienzan a desfilar durante la entrevista una larga lista de frases y conceptos clichés que el
candidato expone casi de manera ansiosa e indiscriminada, a continuación, algunos ejemplos:
1. Motivo de separación de empleos: Crecimiento laboral / Crecimiento personal / Salir de mi
zona de confort
2. Soy proactivo
3. Soy muy responsable y puntual
4. Trabajo excelente en equipo y bajo presión
5. Una de mis áreas de oportunidad es que soy muy exigente conmigo
6. Una de mis cualidades es que soy muy honesto / directo / sincero
7. Soy un líder “inserte aquí cualquier tipo de líder leído en una revista de negocios”
8. Objetivos en lo profesional: Crecer junto con la empresa / Aportar mis conocimientos y
que me permitan crecer dentro de la organización.

Estos por mencionar solo algunos. Al final, la entrevista termina y el entrevistador despide a su
postulante con la sensación de ya haber tenido esa misma entrevista una hora antes, un día antes,
o incluso un mes antes.
¿Qué paso entonces? En mi experiencia, cuando se logra crear confianza con los candidatos, estos
tienden a irse quitando poco a poco el “disfraz” y comienzan a hablar de manera más auténtica y
espontánea.
También, en mi experiencia, es bastante común que las contrataciones estén influidas en gran
medida por características que lejos de tener que ver con conocimientos, escuelas, cursos, etc.
están relacionadas con un factor más subjetivo: los talentos, fortalezas y valores personales.
Lo anterior me hace concluir que, como candidato dentro de un proceso, lo más recomendable es
hablar abiertamente sobre tu experiencia laboral, dejar las frases fabricadas y gastadas sobre lo
que te han dicho que es “deseable para esta posición” y hablar sobre tus fortalezas y debilidades
de manera más franca.